Las mejores épocas de nuestras vidas son aquellas en las que acopiamos el suficiente valor como para rebautizar nuestra maldad como lo mejor que hay en nosotros"

Friedrich Nietzsche

jueves, 7 de mayo de 2015

Maya; el Poder de la Ilusión

Estoy en un momento cumbre. Cumbre porque en este instante una de las personas que más amo, y que he amado con cada célula de mi ser en secreto oculto bajo el disfraz del hijo rebelde, está debatiéndose entre la vida y la muerte en un quirofano.  Escribo estas líneas bajo la fría luz de un pasillo de hospital, mientras el fantasmagórico y rítmico sonido de los aparatos médicos ameniza una noche que promete ser larga y peligrosa.

Justo ahora estoy más conscientes que nunca de lo cerca que está siempre la muerte de nuestros pellejos. Danza macabra y sutil a nuestro alrededor jugando un juego de luces y sombras. Tal vez no la vemos al exhalar cada bocanada de aire, porque estamos demasiado ocupados atendiendo todo aquello que se supone que tenemos que hacer, siendo lo que se supone que debemos ser y cumpliendo con lo que se espera de nosotros. Se nos va la vida en una serie de compromisos, responsabilidades, deseos y frustraciones que atiborran cada instante de vigilia y muchas veces nuestros sueños. Pero; esto vale la pena? 
En el hinduismo y en el budismo se habla, para explicar esto, de un concepto: Maya o Ilusión. Es la matrix en la que nos movemos todos; la programación que hemos adquirido desde neonatos para ver el mundo, la vida y las interacciones de ésta de un modo sesgado, miope, lleno de sufrimiento, competencia, crueldad, peligros ocultos, ambición... 

Creo que las claves fundamentales para entender Maya son varias. En primera instancia, la creencia irreductible en el ego. En el Yo como un ser individual, que debe matar o morir, procurarse siempre el mayor placer posible y el mínimo dolor alcanzable. Consideramos que "somos" y que el Universo entero gira alrededor nuestro. Nos entendemos como demasiado importantes y por tanto, cada desaire es una ofensa imperdonable, cada duda un enigma universal y cada desencuentro el fin del mundo! Pero lo que enseñan las tradiciones budista y tantrica hinduista es que tal Yo no existe en la medida que es un agregado, un acumulado de elementos físicos, de impresiones mentales, de emociones y sentimientos, de sensaciones, de prejuicios, de frustraciones, de amores... Pero para el budismo en realidad si quitamos todas esas capas, como pelando una cebolla, no encontremos más que Vacío. En este mismo lugar, para el shivaísmo cachemir descubriremos a Dios como Testigo Último de Todo. 

El segundo elemento que nos mantiene en Maya es la sensación de que podemos ser eternos. Bien sea inmortalizándonos a través de algún hecho u obra portentosa, por la vía del arte o la literatura, por medio de nuestros descendientes o, más burdamente, por la vana ilusión de buscar ser siempre jóvenes y atractivos. Realmente en algún momento seremos olvidados. Nos difuminaremos en el viento como el humo del incienso. De hecho, este destino, que la mayoría de nosotros consideramos cruel y hasta insoportable, no es sólo nuestro. Todo cambiará, se transformará, nacerá y dejará de existir. Esto se conoce como Impermanencia; de nada nos sirve apegarnos a las formas porque todo pasará. En este sentido, desde el punto de vista del shivaísmo cachemir todo volverá a Dios; se reabsorberá en Él o Ella. Porque lo único que realmente Es, es Él o Ella. Por este motivo es tan importante el aquí y el ahora, porque verdaderamente es lo único que podemos aprovechar, nuestro único patrimonio temporal.

En tercera lugar, lo que nos termina de atar a la Ilusión (Maya) es la sensación de que estamos separados de todo lo que existe. Es decir, se fundamenta en la creencia en que somos seres "individuados", creados, autosuficientes, autoexistentes, desconectados no sólo de los demás sino del Universo en general; de Dios. Es esa concepción del bien y del mal como algo irreconciliable, separado, en constante oposición. Es la consciencia de "ellos" y de "nosotros"; de "tu" y "yo". A este respecto, las tradiciones no duales hinduistas o budistas nos muestran que la separación no existe. Que es sólo ilusoria, que todo está interconectado, sustentado entre sí como una emanación del Todo, el Vacío o de Dios.

Es así que finalmente todas las creencias, tradiciones, prejuicios, amores a quienes nos son afines, intolerancias, servilismos, venta de valores no hacen más que maquillar la Ilusión y servir de alimento para sus voraces fauces. Donde terminamos a la postre ofreciendo nuestra carne, nuestro ser para satisfacer sus más ocultos apetitos; viviendo una vida de ceguera, en la sordera o la insensibilidad más absoluta. Vivenciando la experiencia humana sufriendo, codiciando, matando, comiendo, enloquecidos, abyectos en las manifestaciones externas, queriendo que alguien nos salve; temerosos y feroces como fieras hambrientas y acorraladas. 

Pensándolo bien es en este momento dónde más que nunca necesito a Dios. Pero no ese dios de castigo, amante de sus creaciones y creador de insondables infiernos para aquellos a quienes ama, sediento de la sangre de sus enemigos, sabio y a la vez distante en el infinito; como un padre - rey arcaico y temible. Aquel que juega a los dados con el destino de sus criaturas, hipócrita y lleno del veneno del juicio implacable que ciega y que asfixia a la misericordia en la vida práctica.

Por el contrario, necesito experimentar, respirar, vibrar, sudar a ese Dios o Diosa que está dentro de mi, que hallo en los ojos de cada animal o persona, que brilla con luz oscura en los árboles, que se mueve juguetón en la brisa suave, que expresa su grandilocuencia en las estrellas, que vibra y es consciencia en lo pequeño y lo grande. Que lo es Todo, que lo permea Todo, que trasciende Todo también. Aquel o Aquella que Es; siendo lo único que realmente existe. Que está fuera de Maya, pero también está sometido la Ilusión y que es Maya. Ese Dios o Diosa que a través de un misterio milenario y universal también soy yo. Que es mi verdadera esencia y la esencia de todo lo manifestado y lo inmanifestado.

lunes, 2 de febrero de 2015

Egipto Antes de los Faraones

El presente artículo es una traducción efectuada por este blog, del artículo  "L´Egypte d´avant les Pharaons" publicado en la revista Sacrée Planete en la edición de abril-mayo de 2010. Toda la producción intelectual de este artículo corresponde a la investigador Antoine Gigal y este blog sólo cumple una función de divulgación y traducción del artículo mencionado.


Existen ciertas zonas grises que aún permanecen en la historia de ese Egipto que tanto nos fascina. Cómo comenzó esa civilización? Por qué el papiro de Manetón, que nos ofrece otra cronología de los faraones, incomoda tanto a la egiptología oficial? Antoine Gigal nos entrega un reporte al respecto basado en descubrimientos recientes.

Horus con forma humana impartiendo vida al Faraón.
El Egipto pre-faraónico sigue siendo un gran enigma porque el misterio oculta lo que realmente pasó en el nebuloso periodo del 3000 AC, fecha de la aparición del primer faraón oficial conocido como Menes-Narmer. En ese periodo, y en unas cuantas décadas sin una progresión aparente, de repente y de una manera sorprendentemente apareció en el marco egipcio la escritura, las pirámides, la erudición astronómica, una habilidad técnica sin precedentes y el desarrollo del conocimiento. Todo aquello que comparte toda civilización sofisticada. En apariencia todo esto sobrevino de un modo muy rápido e inusitado.

Como el egiptólogo inglés Toby Wilkinson dijo de manera tan clara: "No se evidencian antecesores para este pueblo egipcio o periodos de desarrollo, en efecto pareciera como si hubiese materializado de la noche a la mañana."  Asimismo, la Autoridad Francesa Gaston Maspero (1846-1916) comentó al respecto de los textos egipcios: "La religión y los primeros textos del antiguo Egipto fueron creados antes de la primera dinastía. De este modo, para poder entender dichos elementos culturales es necesario que abramos la mente y nos pongamos en la situación de aquellos quienes los construyeron. Es decir, más de siete mil años atrás." (Revisión de la Historia de las Religiones, vol. XIX, p.12). (A eso nos referimos al hablar de un periodo anterior a la primera dinastía!)   
  
UN INCREIBLE LEGADO DIVINO

La estela de basalto del Reino Antiguo se encuentra en el Museo de Palermo en Sicilia.
Los antiguos egipcios veían su civilización como el legado que provenía directamente de seres divinos que vivieron en Egipto miles años antes de las dinastías faraónicas de las que tenemos noticia. El papiro de Turín (o más exactamente el canon real expuesto en el Museo de Egiptología de Turín), escrito en jeroglífico y datado en el reinado de Ramsés II, nos muestra una lista de todos los faraones que reinaron en la tierra de Egipto. La lista incluye no solo los faraones históricos, sino también “los faraones divinos que vinieron de otra parte” que reinaron antes de la dinastía instituida por Menes. Debemos anotar que este es un linaje que reinó durante 13,420 años!

Es difícil pasar por alto estas evidencias pero los círculos oficiales lo hacen de manera sostenida haciendo de este linaje un relato mítico y así evadir fácilmente el tema. De hecho, 160 fragmentos de este documento fueron llevados a Turín por el Drovetti italiano, Cónsul Francés en Egipto en el año 1822, sin embargo extrañamente ciertos fragmentos al inicio del texto que hablarían del origen del linaje en lista están perdidos. En aquellos días el brillante Champollion reconoció la verdadera importancia de este texto y decidió datarlo precisamente.  

Un fragmento del Papiro de Turín
Afortunadamente la Estela de Palermo también cita a los así llamados reyes predinásticos míticos en un contexto de miles de años en el pasado. De hecho, se refiere al mismo Horus gobernando sobre Egipto. De acuerdo a Manetón, Thot gobernó aproximadamente entre 8670 y 7100 AC, "después de la noche de la batalla". Hesíodo, el conocido historiador y moralista contemporáneo a Homero (siglo 8vo AC), recopiló información registrada en su Teogamia, una genealogía de las dinastías consideradas como celestiales por los sumos sacerdotes egipcios.

El Sumo Sacerdote Manetón (Ma-n-Thoth) en Sebennytos en el delta del Nilo,  Maestro de los Secretos (siglo 3ro AC), quién tuvo acceso a la biblioteca de Alejandría y quien escribió para el faraón de ese momento una historia completa de Egipto en 30 volúmenes en griego, la Aegiptiaca, también mencionó esos reinos predinásticos de origen divino.
Horus guiando a un egipcio

Pero, lo que es sumamente curioso es que los egiptólogos actuales utilizan la datación de Manetón, la cual consideran perfectamente fiable en lo relativo a las dinastías reconocidas “oficialmente”; pero sistemáticamente esquivan todo lo relevante a las dinastías prehistóricas, esto mientras lo consideran el “Padre” de la egiptología! Extrañas acrobacias intelectuales en arreglo a ser “políticamente correctos”! Es llamativo que la oficialidad de la egiptología evita hablar demasiado de Manetón porque consideran ciertos detalles de su obra extremadamente perturbadores.

Manetón escribió por ejemplo, que de acuerdo con la estela proveniente de los dioses en la primera dinastía, más de 20.000 trabajos fueron atribuídos a Thot (Tehuti, Hermes). El también comenta que ese mismo dios reinó desde el 33.894 al 23.642 AC. Este punto es más que controversial, viniendo de la fuente de la cronología official de las dinastías reconocidas como auténticas. Qué fácil es tomar algunos datos de este autor e ignorar los que no calzan en la corriente oficial… No obstante Champollion, quién leyó muchos textos originales y dotado con una habilidad y un genio extraordinario, reconoció la existencia de al menos 42 de los mencionados libros de Thot: "Hay en total 42 libros principales de Hermes [Thot] incluyendo 36 que engloban el conjunto de la filosofía egipcia, que eran estudiados por los sacerdotes de rangos elevados." (El Egipto Antiguo, París)
Pista del un possible vínculo egiipcio en el Tassili prehistórico
 (zona sahariana ubicada en la actual Argelia)© Manuel Delgado 
         

Manetón nos aporta una serie de detalles muy interesantes en lo referente a las dinastías denominadas como “divinas”, que él divide en tres categorías: dioses, héroes y “manes”. También explica que la categoría de dioses está subdivida a su vez en siete grupos, cada una teniendo en cabeza a un dios principal incluyendo a Horus, Anubis, Thot, Ptah, Osiris y Ra. También señala que “se originaron en la Tierra se convirtieron en celestial y asociados a las estrellas así como buscaron el cielo". (Ciertamente dice  "originados desde dentro de la Tierra" – sin duda hay mucho que descubrir en el reino subterráneo de nuestro planeta). Les siguen los heroes,, seres con poderes sobrenaturales y finalmente los “manes” (también conocidos como Khus) espíritus gloriosos equivalentes a los ancestros reverenciados en otras culturas. Osiris en persona dice, en el Libro del Día Venidero: "Los túneles de la Tierra me dieron nacimiento." Y en arreglo con Plutarco, quién escribió un texto bastante erudite en lo tocante al culto de Isis y Osiris, "Ra partió hacia los cielos y Osiris se hizo faraón de Egipto en compañía de Isis y ellos construyeron Tebas (el actual Luxor)”. Finalmente tenemos noticia de multiples genealogías predinásticas citadas por una plétora de los primeros siglos de nuestra era; como Eusebio Obispo de Cesarea y cronista bizantino Sincellus, ambos residentes en Palestina.                  
               
Reinados Inusitadamente Largos

Todas esas fuentes nos hablan de un linaje de dioses que reinaron durante varios miles de años cada uno, para un total de 23.200 años. Les siguen en la lista los "Shemsu Hor", o “Seguidores de Horus", quienes gobernaron por 13.400 años. Entonces inician los nombres “regulares” que son oficialmente reconocidos. El hecho de que unos regentes divinos y semidivinos hayan podido reinar cada uno durante cientos de años no encaja en nuestra manera de ver el mundo. Pero debemos preguntarnos por qué aceptamos con mayor facilidad los cientos de años que según la Biblia vivieron personajes allí mencionados. Tenemos el caso de Enoc quién vivió alrededor de 360 años. Muchos elementos pudieron hacer la vida más larga en el pasado remoto desde la perspectiva científica actual: diferente gravedad terrestre, menor densidad, diferencias en el ADN o simplemente una manera diferente de medir el tiempo. Existen muchas teorías que pueden justificar estos intervalos de vida longevos.
Horus cuidando el sueño del Faraón,, Templo de Seti, Abydos.

Fue durante el periodo atribuido a los extraños Shemsu Hor (aproximadamente 4000 AC), esos “compañeros de Horus" que fueron descritos usando mascaras de halcón o lobo, (quienes imaginamos ser los iniciadores de las dinastías faraónicas, pero como veremos realmente no lo son) que frecuentemente aparece como un tiempo con un grado de sofisticación e increíble esplendor de la civilización.

Fue el investigador y filósofo Schwaller de Lubicz (1887-1961) quién a mi entender “impuso” la traducción para "Shemsu Hor" como "Seguidores de Horus". Precisamente él advirtió que un conjunto muy avanzado de personas llegó a Egipto en los tiempos prehistóricos y que trajeron consigo todo el conocimiento. Al mismo tiempo, hay una variedad de autores que creen firmemente (incluyendo al prolífico Zecharia Sitchin quién aducía que se trataba de sus famosos Annunaki quienes habían llegado primero a Sumer) que dicho avance se debió a la visita de seres de alguna parte, alguna clase de extraterrestres. Sin embargo, esto no solo es incorrecto sino bastante complicado, pero como historia evidentemente más extraordinario.
                 
Restos Físicos Comprobados: El Pueblo Anu.

Vamos a enfocarnos primero en el trabajo del egiptólogo francés Emile Amélineau (1850-1915), quién se dedicó a estudiar la primera dinastía y que escavó, por primera vez, la tumba de los primeros faraones (oficiales). En su excavación en el sur de Egipto descubrió encontró evidencia de un pueblo avanzado anterior a los faraones de esa. Él encontró en particular un pueblo de raza negra; los Anu (en ocasiones llamados Aunu) Nótese que la palabra suena similar al nombre del dios sumerio del cielo, Anu.

Ellos criaban Ganado y practicaban la agricultura extensiva a lo largo del Nilo y se resguardaban en la protección de las murallas de sus ciudades. Fundaron las poblaciones de Esna (Anu Tseni), Erment (Anu Menti), Qush, Gebelein (Anti) e incluso Heliópolis (que fue originalmente llamada "Anu"). Estas ciudades incluían en los caracteres escritos de sus nombres el símbolo que denominaba al pueblo Anu; las tres columnas. De acuerdo a varios autores (Chandler entre otros), las grandes figuras del antiguo Egipto, como Osiris, Isis, Hermes y Horus son originarios de dicho pueblo. Debo anotar que en consonancia con los textos antiguos, Osiris, por ejemplo, era conocido como "Hijo de Geb y Nut, nacido en Tebas en el Alto Egipto", lo que le da cierta realidad histórica. Los textos también mencionan que este dios enseñó el arte de la agricultura y estableció el orden de la ley. (En mi opinión, no estoy de acuerdo con la tesis que su origen vino exclusivamente de los Anu.)  
 El noble  Tera-Neter de los Anu, de William Flinders Petrie,
La Construcción de Egipto,, 1939
          
En cualquier caso los Anu conocieron el uso del metal y el marfil, tenían un alto grado de organización y conocían la escritura. Esto fue probado por muchos artefactos encontrados por Amélineau en la región de Abydos y descritos en su “Nuevos Folios de Abydos”. El arqueólogo apuntó: "Si Osiris fue de origen nubio, aunque nació en Tebas, entonces es fácil de entender porque la lucha entre Osiris y Set tuvo lugar en Nubia." (Prolégomènes, pp.124-5). A este respecto, es necesario remarcar que según algunos investigadores Anu es un término aplicado a Osiris mismo. Amélineau advirtió que es "en un sentido étnico que debemos leer el término Anu adjudicado a Osiris." Este también cita el pasaje del capítulo 15 del Libro de los Muertos (cuyo nombre real es el Libro para Salir a la Luz): "Oh Santo Dios Anu en la tierra montañosa de Antem! Oh Gran Dios de la doble montaña solar!" Ese fue el nombre de Osiris en su rol de cuatro Faraón de la Tierra que los griegos tradujeron como Onnuphris, que es lo mismo que decir, "el Dios".

Además, podemos encontrar un extraordinario artefacto de la pre-dinastía  Anu descubierto por el gran egiptólogo inglés William Flinders Petrie (1853-1942) en Abydos. Es un vidrioso e inscrito mosaico en cerámico, enterrado por debajo del temple dinástico. La inscripción contiene el retrato de un soberano Anu, Tera-neter. Se lee en la parte superior: "Palacio de los  Anu en Ermant, Tera-neter."

Existencia de Diversos Grupos Humanos

Gentes egipcias de épocas tempranas.
Pero el pueblo Anu no es el único contribuyente a la civilización egipcia. En efecto hay otros, como ha venido siendo revelado más y más con los últimos hallazgos arqueológicos en el sur de Egipto. Se debe señalar a los Mesnitu (a quienes algunos investigadores identifican con los Shemsu Hor) que venían de Punt, más precisamente de la actual Somalia. Su tierra era llamada Ta Neteru ('la tierra de los dioses'). Ellos eran principalmente trabajadores del metal y herreros y terminaron eventualmente dominando a los Anu y su tierra nubia Ta Seti ('la tierra de vínculo' o 'la tierra de la proa' de acuerdo a la traducción) de Sudán. Gradualmente las dos tierras fueron asimiladas en una. Por su parte, Ta Khent ('tierra del inicio'). La diferencia física entre los Anu y los Mesnitu se observa en sus mandíbulas: las de los Anu era redondeada y corta mientras que las de los Mesnitu era cuadrada como la de  Narmer-Menes. Pero hay también subgrupos dentro de las categorías mencionadas, como los (entre los Mesnitu) y los pueblos Rekhytu en el norte (que se conocieron en el valle del Nilo como coptos) y algunos grupos se mezclaron los Anu que venían del Sinaí y Libia.

La historia es compleja porque aún hay más grupos de orígenes diversos: los Aamu de estilo asiático pero vestidos como egipcios y habitantes de las montañas del país. Los Nehesy, que viven aún hoy en Sudán. Los Temehu del Desierto Occidental, Libia y la costa norte de Egipto. Todos esos pueblos no fueron simples aborígenes cazadores como se suele creer. Era grupos humanos que tenían un gran conocimiento en diversas materias y un alto nivel de organización; pero de dónde éstos obtuvieron su conocimiento en tiempos más remotos?

EXCAVACIONES RECIENTES

Examinemos primero la evidencia tangible. Restos humanos acompañados por signos de civilización, los elementos más antiguos descubiertos por la arqueología en Egipto se hallan a 250 km al sur de Aswan en Qadan. En un entierro ritual datado oficialmente entre el 13,000-9000 AC. Es un hecho indudable que aquellas personas no eran simples aborígenes; ellos tenían herramientas y conocimientos de agricultura y contaban con rituales complejos. Aunque no tienen la alta sofisticación que se puede querer encontrar, claramente estos vestigios son mucho más antiguos que los sumerios o incluso la cultura Ubaid antes de ellos. Hace mucho tiempo se sabe que la civilización en la Tierra no inició necesariamente en Sumer (una aseveración dominante desde el siglo 19 en un contexto bíblico); el hilo de los hechos es mucho más complejo que eso como lo puede indicar la nueva evidencia venida a luz en varios puntos del planeta.

No puedo resistir el comentar el descubrimiento del 7 de Mayo de 2009 por el equipo belga, en una cueva de montaña cercana a Dendera en el sur de Egipto de un esqueleto datado probablemente entre 30,000 y 33,000 años antes del presente. Y no es todo: el cráneo estaba dirigido hacia el este, y varias urnas fueron encontradas alrededor de los restos; prueba de cierto nivel de estructura cultural.

Gente Extraña con Cabezas Alargadas

Pero volvamos a la investigación concerniente del grupo humano con un conocimiento sofisticado que aparentemente fue más avanzado que otros en su entorno en las artes de la civilización, y que desapreciaron del contexto egipcio alrededor del  4000 AC.

El profesor Walter B. Emery (1903-1971), un excelente arqueólogo con 45 años de experiencia cavando en Egipto y autor del libro Egipto Arcaico, encontró en ciertas tumbas los restos de la gente que vivió en tiempos predinásticos en el norte del Alto Egipto. Las características de esos cuerpos y esqueletos son increíbles. Los cráneos tiene un tamaño anómalo y son dilococefálicos i.e. el cráneo visto desde abajo es oval y es alrededor de un 25% más largo que ancho. Algunas calaveras no muestran signos de las suturas usuales. Los esqueletos son del mismo largo que el promedio para el área y de manera particular la estructura ósea es más robusta y pesada. Emery no dudó en identificarlos como los "Seguidores de Horus" y señalo que probablemente en su vida ellos cumplieron un importante rol sacerdotal. Con respecto a los individuos de cráneos alargados, parece que no se trata de un linaje prehistórico de evolución sino una línea proveniente de un ciclo de civilización anterior al Diluvio.
Cráneo Dolicocefálico en el Museo Regional de  Ankash Huaraz, Perú.

En efecto, esas características alargadas en cráneos han sido encontradas en varias regiones alrededor del mundo. El dr. J. Von Tschudi y Mariane E. Rivero n Perú han identificado tres razas preincaicas dolicocefálicas: los Chinchas, Aymaras y Huancas. Ellos también descubrieron que los Chinchas tenían el cráneo alargado porque vendaban esta parte del cuerpo de sus hijos para asemejarse a los otros dos grupos, quienes no tenían esta práctica. Además, lograron señalar que el grupo original con las particularidades naturales más marcadas eran los Chinchas. De ellos procedió el primer  Inca, Manco Capac, y probablemente influenciaron a los incas y mayas en periodos más tardíos. Por su parte, los investigadores A.H. Verrill y Posnansky resaltaron que la ciudad preincaica más antigua en los Andes, Tiahuanaco, databa del mismo periodo que el Egipto predinástico y siendo los cráneos alargados de dicho periodo todavía objeto de exposición en el Museo de Tihuanaco.

 El hieroglifo de la abeja en Luxor, una conexión con  Malta.
Es por lo tanto acertado suponer la existencia una raza prediluviana cuyos restos han sido hallados aquí y allá alrededor del globo, un tipo de humano que tendría una elongación cónica natural del cráneo como lo afirman algunos investigadores entre ellos el dr. Tschudi, quién posee un fósil de aquel tiempo de un feto de 7 meses de gestación con un cráneo dolicocefálico todavía en el útero de su madre.

Todo lo anterior está bastante lejos de ser "políticamente correcto" porque estos hechos recaen en interrogantes genéticos, la historia aceptada de la evolución y creencias basadas en la Biblia. De este modo, solo lentamente el público absorbe estas nuevas pero fascinantes evidencias. Para citar un ejemplo, cráneos dilococefálicos han sido retirados de la vista del público en el Museo de Valetta en Malta, muy probablemente para no ofender la sensibilidad religiosa de algunas personas. De hecho, alrededor de 700 de esos cráneos fueron encontrados en el hipogeo de Hal Saflieni y las tumbas del megalítico templo de Taxien y Ggantja. Fue el dr Anton Mifsud y dr Charles Savona Ventura quienes  analizaron las osamentas y llegaron a la misma conclusión que los investigadores de los Andes; tres grupos bien definidos. Algunos con una complexión dolicocefálica completamente natural y otros cuyos cráneos habían sido vendados.

No obstante, hay otro vínculo entre Malta y Egipto todavía más cercano. El antiguo nombre de la isla es  Melita, del latín mel, 'miel'. El símbolo de Malta es una abeja con su panal hexagonal. A este respecto, no olvidemos que el element símbolico asociado al faraón es este insecto que le da uno de sus títulos. La miel estaba reservada para el faraón y el sumo sacerdore, y Mel (o Mer) fue uno de los nombres dados a las piramides de Egiptowas one of the names given to the pyramids in Egypt. En adición, la adoración del sol prevaleción en Malta como en Egipto, y la casta dilococefálica parece que desapareció al mismo tiempo en los dos países. En mi propia investigación, he encontrado que probablemente huno una migración de esas personas de cabeza alargada desde Egipto hasta, un rastro de ellos se puede hallar en la civilización MInoica. Dónde parece ser, que se trata de la misma raza dedicada al sacerdocio y la comunicación del conocimiento, y que se mantuvo más o menos separada.
No obstante, hay un punto en común en todas parte: los monumentos megalíticos Esto da forma un sacerdocio dominante donde quiera que sea. Vale la pena preguntarnos si realmente aquellas personas eran descendientes de aquella raza antediluviana? Tal vez, pero eran estos los famosos Shemsu Hor? Lo que es incierto. 
              
Construcción Megalítica en Malta.
               
Los Shemsu Hor de acuerdo  la Tradición Oral Egipcia.

Un guardián de la sabiduría transmitida a través de
tradición oral Edfu. 
© Gigal
Hoy en día, según la tradición oral, aún perdura un grupo de egipcios que han sido iniciado de generación en generación. Además, dice que el término "Shemsu Hor" ha sido mal traducido. En efecto, según la sabiduría popular el significado "Seguidores de Horus" no es está acotado a la realidad. Para estos sabios que perpetúan la tradición oral, se trata de los "Sheshu Hor" que indica en una forma muy antigua de lenguaje egipcio "el evolucionado principio del hombre". Al mismo tiempo, la frase "Zep Tepi" que Robert Bauval y Graham Hancock tradujeron como "Tiempo Primigenio" que para ellos debe ser entendido, del mismo que para el egiptólogo británico E.A. Raymond, como "cuando los dioses se manifestaron como humanos". De hecho, la inscripción textual hallada en los muros del temple de Edfu es: "Ntr ntri hpr m sp tpy". Lo que es lo mismo que decir,  "el dios santo que vino para nacer por primera vez". Los guardianes de la tradición oral aducen que dicho texto se refiere al tiempo en el que lo divino apareció entre los humanos para elevar sus consciencias. En ese orden de ideas, los humanos de aquel tiempo en la tierra de Egipto, el pueblo conocido como Shesh (de dónde viene el término  'Sheshu Hor') organizado en42 tribus (que corresponden a 42 nomos o regiones), empezó a perder sus sentidos sutiles. Aquí llama la atención que si en estos momentos los seres humanos tenemos 5 sentidos, en aquel tiempo teníamos 365! De ser así, perdimos la mayoría de ellos Según la tradición oral los seres divinos se manifestaron más y más en aquel entonces para tratar de detener la degradación y la pérdida de dichos sentidos entre los Shesh y con el fin de preservar la comunión con los 360 Neters o "los 360 principios de la creación divina" (erróneamente traducidos como "dioses", según dichos guardianes). De este modo, en el principio los Shesh, consistentes en 42 tribus (incluidos los Anu) de varios orígenes, estaban de algún modo unidos y tenían prestigiosos ancestros como Anubis, Osiris, etc., además de una raza misteriosa dolicocefálica de la que sabemos prácticamente nada.

En conclusión, una cosa es cierta: el Egipto prehistórico fue un increíble caldo de cultivo para razas diversas y es necesario adelantar un estudio serio sobre los orígenes de estas personas. Es bien conocido que según todos documentos del Antiguo Egipto "los egipcios vinieron de la tierra de Punt". En el presente, diversos investigadores adelantan una lucha para determinar la ubicación exacta de este país; poniéndolo en torno a Etiopía, Sudán o incluso más allá. Para mi la tesis más plausible y convincente es la del  Director de Investigación  en el Instituto François Daumas de Egiptología; Dimitri Meeks. Quién da lugar a Punt en Arabia. Esta podría ser la única teoría completamente convincente a la luz de los textos y tan pronto como se puedan encaminar esfuerzos de investigación a este respecto estoy segura que ampliaremos bastante nuestra comprensión de los primeros egipcios. No obstante, los investigadores deben estar más abiertos a un nuevo paradigma: que una civilización muy avanzada existía antes del Diluvio.   
     
Biografía

• Émile Amélineau, Nouvelles Fouilles d'Abydos, 1895-6, 1896-7 & 1897-8 (full report of the excavations), Paris: Ed. Leroux, 1901, 1902 & 1904-5.
• Émile Amélineau, Prolégomènes à l'étude de la réligion égyptienne, Paris: Ed. Leroux, 1916.
• Dr. G. Elliot Smith, The Ancient Egyptians, Harper, 1923.
• Arthur Posnansky, Tiahuanacu, New York: J.J. Augustin, 1946.
• Randy Koppang, "The Dolichocephaloids: Missing Race of Our Human Family", www.paranoiamagazine.com/articles.html.
• Dimitri Meeks, Chapter 4: "Locating Punt", Mysterious Lands, David B. O'Connor & Stephen Quirke, UCL Press, 2003.
• Anton & Simon Mifsud, Malta Dossier, "Evidence for the Magdalenian", Proprint Co., 1997.
• C. Soaped Ventura, Anton Mifsud, Prehistoric Medicine in Malta, Proprint Co., 1999.
• Anton Mifsud, C. Soaped Ventura, Facets of Maltese Prehistory, Prehistoric Society of Malta, 1999.
• Graham Hancock, Fingerprints of the Gods, Corbaccio, 1996.

• David Rohl, Legend, Piemme, 2000.

jueves, 1 de enero de 2015

El Fantasma más Aterrador

Esta noche le pido permiso a la Sombra. A la escatología, la metafísica, la profecía y al eterno mundo onírico. Pido el beneplácito del autor soñador e irreverente para tomar su lugar y escribir desde las vivencias del hombre en el que estos ámbitos se mezclan, como en una composición pictórica, con muchos otros matices que forman un indivisible ser humano. En esta velada de luna llena, toma el control de las palabras una criatura contradictoria y profunda como cualquier espécimen de mi especie.

Hoy vi a uno de mis fantasmas. Tal vez uno de los más letales por su capacidad de arrebatar la cordura de cualquiera, por su habilidad para desnudarme y azotarme sin remedio mientras algunas lágrimas mojan la geografía de un silencio deseado. Lo vi a los ojos, como quién ve a un espectro de repente en la noche, logrando helar en un instante cada gota de sangre en el cuerpo. Este ente febril, famélico y errante tiene un nombre conocido y temido a la vez: al afán irreductible por no estar vivo al día siguiente.

Aquí debo confesar que he intentado suicidarme varias veces. En algunas no con tanta rigurosidad como lo exige la metodología del trabajo bien hecho. Pero lo he intentado. Le he temido al dolor, al desangre y he optado por medios más sutiles pero no menos temerarios. Y esta es la historia del día en el que fui más audaz y decidí utilizar mi cerebro para acabar con mi vida sin dolor.

Fue un día de domingo, un feriado familiar y de buena comida. Estaba rodeado de parientes y a cargo de mi hija. Fue cuando la tuve dormida en mi regazo que tomé la determinación de acabar con todo, no lo pensé mucho sólo lo encontré como la única manera de devolverle a la vida una de las bofetadas que me había dado. Aquella tarde algo se quebró en lo más profundo de mí ser. Siempre había sido como un árbol; tan vulnerable pero al mismo tiempo tan fuerte, tan inamovible. Sus raíces se fundamentaban en una resistencia heroica ante el infortunio, ante los embates de la experiencia humana. Con un optimismo aprendido y reforzado, se sostenía en ocasiones precariamente en los que algunos consideraban una vida difícil. Pero aquella tarde el árbol se derrumbó silenciosamente, haciendo más peligrosa su caída.

Con la determinación que me caracteriza, y que muchas veces ralla en la terquedad y la locura, tomé el camino de mandar todo al carajo y terminar de una vez con aquello que nunca debió comenzar. Con el sigilo de una serpiente logré encontrarme en la soledad requerida para un acto de esta naturaleza. Y lo hice, ejecuté el plan diseñado y esperé. Todo estaba calculado, una noche en silencio y con la única compañía de mí mismo efectué los movimientos apropiados.

No hay mucho más que decir, sólo que el instinto materno jugó en mi contra y mi madre con un rescate rápido logró darme vida por segunda vez. No se suponía que debía ser así, las llaves de mi casa que le había dado a esta mujer en un acto amistad sellaron mi destino hacia la vida. Una vida que no quería, que repudiaba intensamente.

Luego mi mundo se hizo una gelatina. No sabía que pasaba sólo que me torturaban en una clínica para desintoxicar mi cuerpo. Después vi a un viejo amigo acercarse a mi cama, por casualidad era residente de la sala de urgencias de aquel lugar, aquella noche. Me acarició la cabeza y me preguntó qué había pasado. No quise hablar con él; la vergüenza del fracaso no me lo permitía. Lo ignoré hasta que se fue.

Pasé la siguiente semana en el pabellón psiquiátrico de la clínica. Un frío intenso me recorrió por oleadas cuando supe que me internarían allí y que iban hacer todo lo posible por que estuviera mejor. Así se hizo y de nuevo, el optimismo que me había caracterizado me socorrió. Pero esta vez para engañar a todo el mundo y hacerles creer que todo había pasado. Sólo buscaba el momento para terminar con lo que mi madre neciamente había interferido.

Salí de aquel lugar en tiempo record y ni siquiera me enviaron medicamentos para la casa. Pero mi familia, como siempre inoportuna, decidió sacarme de la ciudad y llevarme al sitio que más me gusta; el mar. Allí estuvimos algunos días, mientras yo ejecutaba con todos mis arrestos aquella treta. Aunque era una tarea titánica y que no pude sostener por mucho tiempo; los desgarros de mi alma subían a mi garganta y la dejaban muda. Mis ojos se perdían en la inmensidad del mar o del cielo; queriendo ser tan libre con un pájaro. Con un uno que quiere morir en soledad, porque ya ha llegado su momento.

Sin embargo, no pasé la prueba de fuego. No pude sostener la mirada de la única mujer que ha sido incondicional conmigo y con la que me une un afecto fundamentado en la confianza. No logré mentirle a ella; la hermana de mi padre. La mujer que secó durante años las lágrimas amargas de una infancia complicada. Le dije toda la verdad, que me sentía peor que nunca y que el deseo de morir no se había ido; sólo se había escondido en la sombras.

Al regresar a la gris ciudad me llevaron directamente a una clínica psiquiátrica y me internaron allí. Al comienzo yo luchaba como un animal salvaje que quiere recobrar su libertad. Allí desaté toda mi furia contra mí mismo y la sedación fue el único camino que encontraron mis guardianes para que no me hiciera daño. El dolor ahora tenía una voz y gritaba, gemía, babeaba por los medicamentos suministrados. Me convertí en un cuerpo sin alma, creo que me abandonó por algunas semanas, sólo era un despojo andante que se rompía las manos contra las paredes y los árboles y que urdía planes para terminar con aquella abominación; allí mismo. Tuve que ser atendido por dos enfermeras las 24 horas; tal era el estado verdadero de mí ser. La desolación era lo único que tenía en el pecho.

Después de algún tiempo, con el apoyo de mi familia, mis amigos y del personal de la clínica mi condición fue aceptable. Salí y con mucho esfuerzo retomé mi vida con una mirada distinta; con la cicatrices de una experiencia sin nombre que castigo mi carne, mi mente y mi alma. Retorné a mi apartamento, aquel que juraba gritando que incendiaría en cuanto me fuera posible,  y mi madre se hizo cargo de mí. Me cuidó tiernamente y creo que fui muy duro con ella, en medio de las noches de insomnio, el síndrome de abstinencia por la fuerte medicina que había marcado mi permanencia en la clínica y la sucesión incontenible de imágenes demenciales que invadieron mi mente en aquellos primeros días. Me sentía tan vulnerable que a veces me costaba respirar o caminar. Pero el tiempo lo cura todo y finalmente me puse mejor.

Estoy llorando en este momento al relatar esta historia. Me conmueve profundamente el recuerdo de aquellos días dolorosos a cada respiración. Sin duda alguna, la experiencia más devastadora es el deseo de no estar vivo al día siguiente. El espíritu se rompe en mil pedazos y se vuelve a romper continuamente, sin un límite aparente. En este momento, creo y me consuelo con la idea que todos debemos aprender algo en la oportunidad que conocemos como vida. Pero y si no “tenemos que”?. Y si tenemos el derecho de mandar todo el dolor, la inmundicia y la fatiga a un agujero negro y optamos por descansar? Y si todo este optimismo que nos es infundido por cultura no es más que una medida para prolongar el sufrimiento?


Escribo todo esto porque hoy volví a ver tan lejos, pero tan cerca al fantasma que más me aterroriza; el de mi propio suicidio. En efecto, temo profundamente que algún día vuelva a suceder lo mismo y esta vez cuente con más suerte y logre mi cometido. Pongo una palabra tras otra porque debo enfrentar a este espíritu de desolación y al mismo miedo. Aún habita dentro de los pasillos oscuros de mi casa interior y creo que jamás se irá de mi lado. Temo que sólo un milagro pueda desvanecerlo definitivamente y me hiela la sangre sentir su aliento tan cerca de mi rostro.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Quiero Equivocarme!

Tiemblo! Por la danzante procesión de los muertos. Por la dolorosa certeza del futuro, por la ironía de los hombres!

La sangre y la muerte se acercan; asechando los juegos idílicos de los infantes, los cantos felices de las madres, el sudor del buen trabajador!

Muerte tras muerte y más muerte. La Gran Guerra se aproxima; alojada ya en los corazones de los hombres, poblando sus sueños y sus verdades!

La guerra comenzará en el este, entre ciudades antiguas y dunas indomables. La necesidad del hombre de matar a otros; de alegrarse con la destrucción de los niños!

El Gran Hombre sentado en su trono ríe por lo bajo, sabiendo cumplido su destino. Su cruel labor ha comenzado!

 Bajo su apariencia de piedad se oculta una bestia no humana; salida de las profundidades del Abismo. Cuan insondable es su maldad para con el alma humana, sólo los Arcanos conocen sus menesteres!

Ricos hombres se sientan con regocijo; ríen y hacen bromas mientras hoyan con sus pies sucios los cadáveres de los inocentes. De las criaturas de más allá del Sol!

Cinco hombres pasarán y sus manos apoyarán con firmeza; las lágrimas inundarán sus ojos y reclamarán venganza!

La Hora de la Ira ha comenzado. Una pelea sin vencedor, sólo la muerte lo sabe!

La Gran Madre; el Dragón se alzará reinante en los aires protegiendo su nido. A su sombra no habrá daño; ella es demasiado fuerte!

Tierra arrasada, ciudades cristalizadas, llantos sin sonido. Un hombre se alzará y reclamará su trono. Su venganza es inescrutable, sus designios sublimes!

Las hordas del oriente barrerán con todo; ciudades arderán. Los selváticos se alzarán con sus manos en altos, los horrores más infames allí sucederán. Muerte sin razón, muerte por la muerte!

El Gran Hombre ríe inexpugnable en su trono. Reirá tres años y tendrá siete de infelicidad. Sus ciudades destruidas por la más malditas de las conjuras!

Buenos hombres haciendo buenas obras, ya nadie quiere nada. Bajo el Gran Hombre su reino caerá; se desmoronará estrepitosamente!

Sus antiguos aliados vendrán a reclamar sus cuentas pendientes. Los dioses de la muerte vendrán sin piedad, llenarán sus gargantas con la sangre de los hombres!

Cuando quiera tomar su reino y huir, el Gran Hombre morirá por las manos de los suyos; fue sólo una pieza en el Gran Juego!


En todo el mundo las consecuencias se verán, en la tierra de la primavera aparecerán luces. Todo habrá cambiado, el ser humano no será el mismo. La naturaleza sonreirá y le dará a los que viven un segundo aliento!

martes, 4 de noviembre de 2014

Los Arcontes del Destino

Dios Zeus, asociado al águila
Hace unas semanas mientras veía en Youtube una regresión hipnótica del hipnotista italiano Calogero Grifasi a una paciente, esta refirió que después de la muerte de cada una de sus vidas anteriores, la presente y las futuras (recordemos que el tiempo no existe de forma lineal) iba siempre a un mismo lugar. Era un planeta en alguna parte de nuestra galaxia dónde todas las almas arribaban después del desprendimiento material y allí revisaban sus vivencias. Lo interesante era que una vez cumplido su proceso allí eran enviadas de nuevo a alguno de los planetas habitados con vida material para repetir las lecciones no asimiladas y para tomar experiencias nuevas. Pero la clave del asunto no vino hasta que Calogero preguntara a la mujer por el “director” de aquel lugar; la respuesta que recibió es que aquel ser era conocido como Zeus.

Zeus era pues el Protector, el Guía Supremo que orientaba la “Rueda de las Reencarnaciones” de los seres que asumen existencia material. Su fisionomía era la de un dios con cuerpo humano y con cabeza de águila que gobernaba sobre los planetas de experimentación y sobre el renacimiento de los seres. Era a su vez, un legislador que infundía un temor reverente y ordenaba  cuales eran las lecciones que debía adquirir cada ser.

Dios Horus, con cabeza de halcón
En respuesta, cada uno se estos seres en experimentación se “comprometía” con él en experimentar cuantas veces fuera necesario. En el caso de esta paciente de Calogero Grifasi en particular llamaba la atención que veía cada reencarnación como un reto y tenía una marcada propensión a probar. Cuando se le preguntó si aquel dios se llamaba Horus (por la clara asociación a este dios supremo con cuerpo humano y cabeza de halcón), la paciente dijo que Horus era su “hermano” y que sojuzgaba junto con el dios de cabeza de águila; siendo ambos parte de una raza de homínidos con testa de ave rapaz. 

Cuando el terapeuta le preguntó directamente a esta divinidad que pasaría si una persona decidiera dejar de reencarnar, desobedeciendo sus designios, Zeus respondió que cada alma o ser tiene libre albedrío y podría dejar de hacerlo; aunque esa no era la idea de nuestra existencia espiritual.

Mi asombro, no obstante, llegó más tarde cuando hice una pequeña investigación sobre la filiación del dios Zeus de la mitología griega y el águila. En efecto, el águila es el animal representativo o totémico del rey de los Dioses Olímpicos; siendo la Flammiger Ales la expresión más augusta del ave que trabaja en su nombre en un buen número de relatos míticos. Además, es Zeus el dios que representa el poder del Universo ordenado y arrebatado al reinado infame de los Titanes; criaturas primordiales y bestiales que asumen el papel del caos primigenio.

Asimismo, Zeus es el dios del rayo y de las tormentas (el rayo era un elemento que compartía la imagen de este “Zeus astral”), gobernante del mundo y del destino de la Humanidad en su conjunto. Este último es un dato muy interesante porque concuerda con la descripción del dios arcano de la mujer hipnotizada.
Prometeo en su castigo eterno

En arreglo de estos conceptos, a mi memoria viene también el relato de Prometeo. Aquel hijo de Zeus que le ofreció al ser humano el fuego que le permitió aproximarse peligrosamente a los dioses en contra de la voluntad de su padre. Recibiendo por tal osadía en algunos relatos el castigo de ser devorado diariamente por un águila gigante, sin duda la Flammiger Ales, enviada por su progenitor. Es curioso reconocer que dicho mito puede encontrar eco en el relato bíblico del Árbol del Bien y del Mal, y del posterior castigo de Adán, Eva y la Serpiente.

Cuando entendí esto, y siguiendo una corazonada, me di a la tarea de buscar otros dioses del rayo en otras mitologías y encontré correlaciones fascinantes. Descubrí una larga lista de dioses indoeuropeos, mediterráneos y asiáticos que pueden responder a las reminiscencias de aquel Zeus referido por aquella paciente en estado de hipnosis.

Así pues, comenzando con la lista menciono a Taranis dios principal de la mitología celta de los pueblos de la Galia y Britania. Era conocido por el apelativo del “Atronador”, era a su vez dios padre y regente del Cielo, rey del trueno, de la luz, de la Rueda Cósmica (conocida en otras culturas como la Rueda de las Reencarnaciones), señor de las estaciones, del día, amo del Infinito, regente de la agricultura y asociado a la naturaleza vegetal. Llamativas coincidencias con el Zeus mítico y astral referido en sesiones de hipnoterapia.
Dios Thor, vinculado al rayo
Por su parte, encontramos también a Thor en la mitología nórdica y germánica amo de las plantas, la agricultura, el trueno, el clima, protector de la Humanidad, la sabiduría, la magia, las runas. Era además reconocido como dios de la guerra que había logrado acabar con hordas de gigantes abominables del comienzo de los tiempos. Del mismo modo, podemos hablar de Indra rey de los dioses y deidad suprema en la antigua religión védica. Es también el señor de la tormenta, el rayo, la vegetación y la guerra. Es aquel que todo lo sabe y que ve todas las cosas que pasan en el mundo. Se dice que tiene miedo de perder su lugar como Regidor de la Creación y por eso manda huestes de prostitutas celestiales a desviar a las almas más evolucionadas entre los hijos de los hombres, de tal modo que nunca lleguen a alcanzar Su nivel de evolución.

De otro lado, siguiendo el rastro indoeuropeo de esta figura arquetípica encontramos a Perún; dios supremo del panteón eslavo. Amo del rayo y el trueno. Representado indefectiblemente por el águila y por el toro. Señor del firmamento, el fuego, las armas y la guerra. Si mencionamos, a su vez, a los pueblos mediterráneos descubrimos a Tinia dios principal de la mitología etrusca; amo de los cielos, el rayo, las lanzas y la guerra, de los cetros (que implican dominio y realeza), además de ser el Regente del paso de Tiempo. Es sorprendente ver hasta aquí al mismo personaje: representante de la fuerza masculina, simbolizado por el águila, destructor de gigantes y ordenador de la Creación, señor del rayo y el trueno, amo de la guerra, de la agricultura y la vegetación, rey de los cielos y regente de los ciclos cósmicos y espirituales.

Dios Teshub, asociado aquí a la rueda 
Pero la semejanza no termina ahí, también podemos referirnos a Haddad dios asirio de las tormentas y los truenos, las lluvias y las plantas. Dios asociado a un toro salvaje. Igualmente, encontramos a Teshub dios principal de la religión de los pueblos hititas. Señor guerrero vinculado al toro y aniquilador del Dragón. Amo de la Tormenta y de sus manifestaciones y consecuencias naturales. Finalmente, al otro lado del mundo, en China se destaca el dios Lui-Sin. Cuyo atributo es el trueno y el rayo; y se le suele presentar como una figura monstruosa rasgando el cielo con su enorme pico de águila.

De este modo, encontramos en diferentes tradiciones del mundo (algunas separadas por miles de kilómetros) un mismo arquetipo; este es el de un dios gobernante, supremo, asociado a la agricultura, la guerra y el poder. Asimilado en algunos casos también a la “Rueda de las Reencarnaciones”. Un ser que se ve a sí mismo como un Protector de la Creación, un ordenador que está vinculado principalmente al águila, pero en ocasiones también al toro.

Asimismo, Volviendo a los datos aportados por la hipnoterapia de Calogero Grifasi, encontré otra sesión con una paciente diferente que puede hacer referencia al mismo escenario (pongo la dirección en Youtube aquí   http://www.youtube.com/watch?v=0SO7I_FeMV0). Es importante destacar que en esta oportunidad se ilumina la misma figura desde cuatro luces diferentes. En primera instancia se habla de este ser desde la perspectiva de la paciente en el estado entre vidas materiales; es decir en un momento de existencia más sutil donde se revisan los elementos no aprendidos y por aprender de la experiencia material. Allí la paciente se refiere a un ser que podría ser enganchado con la imagen que ya nos hicimos del Zeus astral, aunque no lo menciona con ningún nombre en particular.

Arconte en la mitología moderna
La mujer se refiere a él como un Ser Supremo, sin nombre, siendo él quién decide en el proceso de reencarnación, es además quién advierte que si un alma rechaza reencarnarse tendría un retroceso y no lograría evolucionar para ayudar a otros seres. Es aquí cuando la hipnosis toma un giro inesperado y el terapeuta se dirige directamente a este ente y lo interpela, lo que se puede recopilar de las palabras de este ser se enmarca en que él realmente no es un Ser Superior, pero si es está muy cerca del Ser Superior; siendo así algo como un intermediario entre Dios y los seres que experimentan los ciclos de reencarnación. Se ve a sí mismo como un Protector y nos recuerda que los seres humanos debemos aprender aquello que esta designado para nuestra evolución, que no estamos preparados para dejar de encarnarnos y que si lo hacemos quedaríamos en el “espacio”.

Posteriormente, el alma o ser astral de aquella paciente se comunica con una entidad de otro planeta con un grado evolutivo más alto y le pregunta por aquel Ser. Esta entidad se refiere a él como un Ser Superior y un Protector que se asegura que todos los seres en aprendizaje material asimilen aquello que debe asimilar. Es aquí cuando Calogero toma una vía bastante audaz y orienta al cuerpo “astral” de la paciente hacía el Origen de Todo; este es pues un lugar con muchos nombres y se destaca por ser un emplazamiento donde reina la paz, la tranquilidad y el entendimiento. Una vez allí se le pide que observe a ese Ser considerado como superior. La paciente refiere que definitivamente no es un Ser Superior y que tiene un entendimiento limitado del Universo que cree que se debe seguir determinado proceso forzosamente siendo esto un autoengaño para Él mismo.

En adición, la paciente una vez en aquel lugar entiende que se reencarna para aprender y entender que el cuerpo físico y las situaciones no son limitaciones para la potencialidad del Ser (entiéndase como el Ser de cada uno), que la idea de todo este asunto que llamamos vida es llegar a comprenderlo todo; pero que con sólo llegar hasta allí, el Origen de Todo, ya se comprende todo y no es necesario seguir la voluntad de aquel ser que se autodenomina el Protector. De hecho afirma, que la mayoría de los seres que llegan a ese sitio/estado llamado El Origen de Todo deciden volver a los mundos y reencarnar para ayudar a otros seres en sus procesos de entendimiento.

Arconte en la mitología moderna
Es en este punto, donde la paciente revela que se trata de más de una entidad regente y que se autodenominan los Protectores. Siendo seres que llegaron a ese rol porque decidieron dejar de reencarnar y se autoerigieron en aquella posición. En general son seres benéficos que tratan de asegurar que el ser “experimentador” evolucione, aprenda pero a veces asumen que hay un solo camino para tal fin; siendo este camino el que ellos mismos experimentaron en su propio proceso de encarnaciones y que tercamente manifiestan como el único. Influenciando de este modo, en ocasiones negativamente, los procesos propios de otros seres. De hecho, cuando se le pregunta a la mujer por los “arcontes” ella dice que son cuatro, siendo seres que trabajan en el planeta Tierra ayudando a evolucionar al ser humano y que la mayoría de las veces son positivos y ayudan a aquel que lo necesita.

Llegando un poco más lejos se pueden asociar las imágenes del dios águila Zeus y de los arcontes con algunas doctrinas religiosas y esotéricas. Pero antes de continuar debo señalar que dicha palabra tiene su origen en el idioma griego y se utilizaba comúnmente en la antigüedad para referirse a una amplia variedad de cargos administrativos y de regentazgo a nivel regional o local.
Demiurgo gobernado el globo

En arreglo a lo anterior, me referiré tangencialmente al antiguo gnosticismo cristiano. Esta corriente del Cristianismo primitivo abogaba que el mundo material y el cuerpo del ser humano en si no eran más que el producto de la creación de un ser que se autoproclamaba dios y que estúpidamente había hecho todas las cosas equivocadamente. Dicho ser se denominaba el Demiurgo y estaba asistido por algunos ángeles malvados llamados arcontes. Es aquí donde debo admitir que no comparto la visión “fatalista” de dicha corriente de pensamiento, por la sencilla razón que no creo que “todo lo bueno” se encuentre en el mundo de las ideas o en el espíritu y que “todo lo malo” se manifieste pesadamente en lo físico; en pocas palabras no soy platónico. En nuestra dimensión y en el nivel vibratorio en el que nos encontramos cada polo necesita del otro y siendo así más bien complementarios.

Por otro lado, si recurrimos al ocultismo moderno encontramos una reveladora y sugerente cita de Madame Blavatsky la precursora de la Teosofía, entre otras corrientes de pensamiento: “Los cuatro seres celestiales son los protectores de la Humanidad y también los Agentes del Karma en la Tierra” (DSI, p 126). Aquí se habla de cuatro seres que controlan la “Rueda de las Reencarnaciones” en nuestro planeta y que se pueden asimilar a los arcontes referidos por las pacientes de Calogero Grifasi!

Ahora bien, según la primera paciente referida en estas líneas uno de dichos arcontes se trata de un ser con cabeza de águila que tiene por nombre Zeus. Asimismo, indagamos a través de la segunda paciente que se trata de cuatro arcontes destinados al planeta Tierra. Por su parte, Madame Blavastsky puntualiza brevemente sobre su naturaleza y su función. En adición, en múltiples tradiciones esotéricas o religiosas son considerados los Registradores del Universo, garantes del Karma, seres dotados de una inteligencia universal representados al lado de Dios y por tanto seres muy elevados en la escala de la Creación. Pero, podemos saber algo más de estos cuatro Regidores del destino de la Humanidad?

Cuatro Seres Vivientes del Apocalipsis
La respuesta viene del lugar menos esperado para una búsqueda de este tipo. En el libro del Apocalipsis en el capítulo 4 se habla de unos seres que están a los pies del Trono de Dios; son llamados los Seres Vivientes y tienen unos atributos muy especiales. Además de tener ojos por todo el cuerpo, incluyendo en su interior de manera que ven todo lo que pasa en el trasegar de la vida de cada ser humano, uno de ellos tiene cabeza de hombre, otro tiene cabeza de león, otro tiene cabeza de toro y el último tiene cabeza de águila. Que similitud con el Zeus astral, Regente de los seres humanos!. En este pasaje de la Biblia se habla de ellos como adoradores de Dios, pero en otros apartes se los refiere como escribas y administradores de la Humanidad, y como tal testigos de las acciones, pensamientos, palabras y omisiones de cada hombre, mujer o niño ante el Trono del Creador.

Seres Vivientes de la visión de Ezequiel
Pero las referencias bíblicas no terminan ahí; en Ezequiel capítulo 1 se habla de la visión que tuvo este profeta del Trono de Dios. En resumen ante él  aparecieron inicialmente cuatro seres dotados de cuatro caras, una de hombre, otra de león, otra de toro y una última de águila. Seres con varios pares de alas y con patas de becerro que caminaban hacia las cuatro direcciones de la Tierra desde un punto central; simbolizando así los cuatro puntos cardinales, los cuatro elementos, las cuatro estaciones, etc. Pero lo más interesante es que a cada uno de estos Seres Vivientes le acompañaba una rueda que demostraba sinergia con los movimientos su Ser correspondiente. El profeta Ezequiel es aquí enfático al decir que la rueda seguía a cada Ser Viviente: “Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas” (Ez 1:21). No es acaso esta rueda una referencia directa a la famosa “Rueda de la Reencarnación”? Si es así, no está en consecuencia esta experiencia terrenal fuertemente influida por estos Seres Vivientes?

Representación antigua de un Lamassu
Igualmente, y cambiando un poco la luz con la que se mira este tema nos vemos evocados a mencionar a los Lamasu. Estos seres tiene una cabeza humana, cuentan con un par de alas de águila, tienen cuerpo y cuernos de toro y sus garras son de león (no obstante hay ligeras variaciones entre diferentes representaciones de esta entidad). Este ser mítico reúne todos los atributos de los seres vivientes de Ezequiel, sólo que con divergencias anatómicas. Lo llamativo aquí es que estos seres se encuentran ya en las estelas y mitos de los antiguos sumerios; la civilización humana más arcana de la que se tiene registro!. Estos seres eran divinidades protectoras del hogar y de la Humanidad para estos primeros pueblos, permeando el arquetipo a prácticamente todas las culturas del Próximo Oriente en diferentes periodicidades cronológicas. De hecho, la traducción de Lamassu al acadio es Kuribu de donde viene la palabra Querubín, heredando también sus atributos y significados; la única diferencia es que el querubín del Cristianismo sólo tiene forma de hombre con alas.

En efecto, es curioso que para algunas corrientes místicas cada uno de estos Seres Vivientes se asocia a uno de los ángeles, arcángeles o querubines (dependiendo de la jerarquía angélica que se consulte) principales de la tradición judeo-cristiana. Así Miguel se relaciona al León, Gabriel al Hombre, Rafael al Toro y Uriel al Águila. En este orden de ideas puede ser Uriel otro nombre atribuido a Zeus, Taranis, Thor, Lui-Sin entre otros?

Dios sumerio con cabeza de águila
Del mismo modo, seres con fisionomías iguales al Zeus astral hacen parte de los grabados más antiguos de las culturas sumeria y egipcia. Así, como en múltiples tradiciones mitológicas-religiosas del mundo entero adoptan diferentes deidades o seres con cabeza o rasgos taurinos, felinos o simplemente humanos. Así pues,  bajo cuantos nombres?, en cuantas culturas se han representado y manifestado estos Regentes de la Humanidad?. Cuál es su verdadera influencia en nuestra vida diaria? Cuál es su poder sobre nuestro karma y sobre nuestra evolución? Hasta dónde debemos escuchar su voz y desde dónde debemos alejarnos de sus designios? No son hasta cierto punto los guardianes de nuestra prisión kármica? No son acaso como padres protectores que quieren guiar a sus hijos, cortándole las alas inconscientemente para evitarles mayor dolor y sufrimiento? Acaso existen esos elementos dañinos de los que nos quieren proteger estos Seres Vivientes y no serán tal vez estos peligros fruto de Sus propias sombras? Puede ser posible que la imagen de ese Indra inseguro y celoso respecto al ser humano, pueda ser aplicable los Seres Vivientes?. Multitud de preguntas nacen aquí!.


Finalmente, lo único que puedo hacer es votos por entender un poco más este asunto de los Protectores, su influencia, su labor y nuestra verdadera posición respecto a ellos mismos y su voluntad.